miércoles, 2 de marzo de 2011

Prisiones en la Ciudad de México: Datos.

En la Ciudad de México existen ocho centros penitenciarios: tres centros preventivos varoniles, Norte, Oriente y Sur; dos centros preventivos femeniles, Norte y Oriente; una penitenciaría para varones, Santa Martha Acatitla y una destinada para las mujeres, que se encuentra en Tepepan, al sur de la ciudad. El último centro penitenciario corresponde a varones inculpados por un delito que padecen algún tipo de enfermedad mental, el Centro Varonil de Rehabilitación Psicosocial. Hay que señalar que el Centro de Sanciones Administrativas conocido como “El Torito”, es considerado como un centro de reclusión temporal, y sólo se utiliza para la aplicación de sanciones administrativas, que no rebasen de 72 horas, y no se encarga de la aplicación de sanciones de tipo penal. En estos ocho centros penitenciarios se encuentran recluidas, al 24 de Julio pasado, 22 mil 483 personas[1]. La sobrepoblación es muy alta, ya que la capacidad instalada para la totalidad de los centros penitenciarios del Distrito Federal (que consiste en la adecuada distribución de los internos en las celdas disponibles), es de 16 mil espacios, aproximadamente.


El problema de la sobrepoblación en los centros penitenciarios –que se presenta con mayor frecuencia en los reclusorios preventivos varoniles-, se debe no sólo al aumento de la actividad delictiva y, como consecuencia, en el aumento de detenciones y posteriores remisiones a las autoridades penales; también encontramos que este aumento se debe a las reformas al Código de Procedimientos penales del Distrito Federal de mediados de 1996 que propiciaron el aumento en los ingresos a los centros penitenciarios de la capital, pues se ampliaron las sanciones, la libertad bajo fianza se acotó, además de que la reincidencia comenzó a ser castigada. Los cambios en el Código Penal para el Distrito Federal, impactaron fuertemente en el aumento gradual de la población penitenciaria en los reclusorios preventivos varoniles desde mediados de la década pasada. Basta mencionar que en los últimos siete años, el número de reclusos en el Distrito Federal ha pasado de 7 mil quinientos a casi 23 mil.


La construcción de los reclusorios preventivos de la ciudad de México datan de mediados de los años setenta, a excepción de la penitenciaría varonil de Santa Marta Acatitla, que fue construida en 1954, la totalidad de los centros preventivos se construyeron entre 1975 y 1979; sin embargo, un nuevo centro de reclusión construido en el año 2002 junto a la penitenciaría varonil, pretende llevar a cabo el traslado y reubicación de aproximadamente mil 500 internos sentenciados por delitos del orden federal, pero trámites burocráticos entre el gobierno local y federal han retrasado la reubicación de un número considerable de internos además de que se daría cumplimiento a lo dispuesto por el artículo 18 constitucional que marca la separación entre internos procesados y sentenciados, situación que en la actualidad se sigue sin cumplir en los reclusorios preventivos donde sentenciados y procesados conviven en un espacio compartido.

sábado, 19 de febrero de 2011

INJUVE: Una institución de prevención

El Programa Jóvenes en Situación de Riesgo va dirigido a los jóvenes que viven en colonias catalogadas de alta incidencia delictiva y violencia, y que por diversos motivos han dejado de estudiar. En este programa se buscan alternativas para que los muchachos retomen sus estudios o bien tengan una capacitación en materia laboral, además se les abren espacios que fortalezcan sus vínculos familiares y comunitarios.

No por el hecho de vivir en un entorno difícil su situación tiene que ser igual. Alternativas en materia de estudio, trabajo, deporte y recreación, les permitirán tener un futuro diferente.
Tanto en los programas Jóvenes en Situación de Riesgo, como Jóvenes en Impulso los beneficiarios reciben la Tarjeta Soy joven que les permite hacer suya la ciudad, recorrerla de extremo a extremo en transporte público de forma gratuita y con ello disfrutar de sus espacios y su historia.

Dentro del programa Jóvenes en Situación de Riesgo, a los beneficiarios se brinda la oportunidad para que realicen durante 12 horas a la semana, trabajo en bien de la comunidad; al mismo tiempo aprender y a cambio obtener una beca equivalente a medio salario mínimo para apoyarse en sus estudios, gastos familiares y personales.

Los jóvenes reclaman ser escuchados y por eso hay 300 Tutores Sociales, quienes son personas mayores, respetados en su comunidad y en muchos casos vecinos de los propios muchachos. En ellos los jóvenes encuentran un acompañamiento para la realización de sus proyectos de futuro.

INJUVE

El Instituto de la Juventud del DF tiene por objetivo ayudar a las y los jóvenes en el ejercicio pleno de sus derechos

Aquí los jóvenes encuentran apoyo en: la educación, ya sea continuar con sus estudios ó retomarlos, capacitación para el trabajo, oportunidades de diversión, cultura y deporte, así como hacer trabajos comunitarios, en beneficio de su comunidad en materia de: medio ambiente, entusiasmo cívico para una mejor convivencia ciudadana, salud sexual, alfabetización a adultos mayores, recuperación de espacios públicos, promoción de la lectura en el metro, orientación a usuarios del Metro y visitantes al Bosque de Chapultepec.

Todo orientado para que los jóvenes tengan un desarrollo integral y sean actores sociales plenos.

Para el actual Jefe del Gobierno Capitalino, Marcelo Ebrard los Jóvenes son prioridad, la actual política juvenil de la Ciudad de México se sustenta en programas estratégicos basados en la equidad, corresponsabilidad, en la participación, diversidad y autonomía, donde las y los jóvenes son un sector heterogéneo y en constante movimiento.

En el Instituto de la Juventud del DF manejamos 5 programas estratégicos:

Jóvenes en Impulso, Jóvenes en Situación de Riesgo, Talento Joven, Creación Joven y Empleo Juvenil de Verano.

miércoles, 16 de febrero de 2011

La Adaptación a la Prisión


Cuando una persona queda formalmente presa y debe de continuar su proceso penal privado de su libertad; a su ingreso al penal preventivo, permanece en un lugar denominado zona de Ingreso, que presenta las mismas características de los dormitorios, y donde la persona permanece durante una semana; posteriormente pasa al lugar llamado Centro de Observación y Clasificación (C.O.C.), que igualmente tiene las mismas características de los dormitorios, con la diferencia de que este edificio es de tres niveles (por lo que las zonas se incrementan a seis), además de que cuenta con espacios acondicionados para labores del personal técnico, como aulas y oficinas. Aquí es donde el interno comienza a familiarizarse con el ambiente penitenciario. Recibe la visita de sus familiares en este espacio, que presenta un lugar destinado para las visitas y un patio donde puede realizar actividades al aire libre o practicar un deporte con los compañeros. Es también aquí donde la relación con los demás internos adquiere mayor significado, pues comenzará a relacionarse con personas desconocidas con las que tendrá que organizarse para la realización de las actividades diarias, como el aseo, el reparto de alimentos y la custodia de sus pertenencias y los del grupo.
Con su traslado del dormitorio del Centro de Observación y Clasificación (C.O.C.), los internos inician nuevamente un proceso de adaptación al dormitorio que le haya sido asignado con base en los estudios de personalidad. Este nuevo proceso es difícil pues los dormitorios a los que son asignados los internos, cuentan no sólo con características distintas a las áreas antes descritas, sino que de desenvuelven con disposiciones que han sido arraigadas desde hace muchos años atrás entre la población penitenciaria. Existen reglas donde la población penitenciaria adquiere mayores derechos y un mayor estatus según el tiempo que ha permanecido en prisión. En este caso, los internos que recién llegan a los dormitorios asignados según sus características, sufren esta circunstancia y a pesar de que esta situación varía conforme a las características y disposiciones que se manejen al interior de cada celda en particular, los internos recién llegados adquieren obligaciones que pueden variar: son asignados para hacerse cargo de las pertenencias de los demás internos que viven en la misma estancia, pueden realizar actividades varias porque su condición de “nuevo” en la estancia así lo determina. Este sistema de jerarquías puede variar de una celda a otra, ya que en unas estancias puede existir mayor organización y disposición para trabajar en grupo y mantener en buenas condiciones su dormitorio, lo que incide en la armonía y buena relación entre los internos que habitan la estancia; así se evitan problemas con otros internos (y por ende, con la autoridad) y se crean redes de solidaridad estrechas entre los compañeros; mientras que en otras, la desunión puede ser el imperativo y se carga el trabajo hacia los internos nuevos, mediante amenazas y maltratos físicos. La violencia es persistente en este tipo de estancias donde el consumo de drogas, los robos y las riñas por mantener el control del reducido espacio, perjudica las buenas condiciones de la estancia e igualmente las condiciones de vida de quienes persisten en vivir en este ambiente. Obviamente, sobra decir que los castigos a los internos que viven en estas estancias son constantes. Es por esta situación que muchos de los dormitorios adquieren fama de nocivos y peligrosos entre la población penitenciaria, por lo que se procura tener precaución al transitar por estos lugares.
Es evidente que, en las estancias donde se pretende tener estabilidad y organización para mantener un ambiente alejado de actos violentos, tendrán mayor demanda por parte de internos para pasar el tiempo en prisión en condiciones estables; mientras que las áreas consideradas como conflictivas se caracterizarán por su inestabilidad y violencia. Hay que señalar, igualmente, que las condiciones de vida que impera en los dormitorios impactan forzosamente en la distribución y movilidad de la población penitenciaria.

martes, 15 de febrero de 2011

Previene ex convicto a jóvenes en Ecatepec

Una Segunda Oportunidad para Ex Convictos

“No es fácil buscar trabajo cuando la gente sabe que eres un ex convicto, y hay costumbres y hábitos que tienes que romper”, dijo el juez magistrado de EE.UU., Felipe Restrepo, quien recibirá un reconocimiento de la Asociación de Abogados de Filadelfia por su trabajo en la integración de ex convictos a la sociedad.

Según Restrepo, el empleo es precisamente la clave para rehabilitar a los ex convictos a la sociedad, “pero eso es en lo que más batallan”.

Restrepo y Timothy R. Rice, otro juez magistrado de EE.UU., recibirán el premio William J. Brennan el próximo 7 de diciembre por la segunda oportunidad que brindan a ex convictos a través del programa de Supervisión de Ayuda de Reintegración (STAR).

El programa fue implementado en septiembre del 2007, y desde entonces da servicio a ex convictos que regresan a casa tras salir de prisión federal, lo que en ocasiones puede significar que cumplieron una larga condena. Las personas bajo libertad condicional pueden inscribirse voluntariamente en el programa con la esperanza de acortar su sentencia.

Los jueces magistrados, la Fiscalía, la Oficina de Libertad Condicional y de Defensa Pública discuten el progreso de los ex convictos, y se reúnen cada dos semanas con un grupo de 25 participantes para evaluar su progreso. De momento, seis de ellos son latinos.

“Verificamos que estén trabajando, estudiando, cuidando a sus niños, participando con su familia, que no usen drogas, y que no los hayan arrestado otra vez”, dijo Restrepo. “Si hacen lo que tienen que hacer durante la temporada que están con nosotros, la Oficina de Libertad Condicional pide a un juez que se les quite un año de sentencia, si no, podemos imponer penas pequeñas de servicio comunitario, mandarlos a una casa de rehabilitación, o simplemente no les damos crédito”.

Luego de 52 semanas en el programa, los participantes pueden obtener una reducción en su periodo de supervisión hasta por un año.

Desde su fundación hasta agosto del 2010, suman 45 los participantes que se han graduado del programa y han obtenido reducciones en sus sentencias de libertad condicional. El 11 por ciento de los graduados ha reincidido en actividad criminal. Entre los participantes, el índice de reincidencia es del 20 por ciento comparado con el 47.5 por ciento entre ex convictos que no forman parte de STAR.

A diferencia de otros programas de rehabilitación que se enfocan en combatir la adicción a las drogas, STAR está enfocado para ayudar a ex convictos que tienen un historial de violencia. “El programa es un reconocimiento de que hay un problema de violencia en Filadelfia y de que se puede hacer algo”, dijo Restrepo.

Pese a que el juez reconoce que “no siempre es fácil” lidiar con los ex convictos, se mantiene optimista de su trabajo. “Me gusta porque el programa es distinto y el sistema debe buscar soluciones distintas para ver qué hacer con la gente que sale de la cárcel”.

Entre las historias de éxito de STAR, Restrepo recuerda al primer participante que le hizo darse cuenta de que a través del programa se podían obtener resultados positivos. “Él se estaba cansando de las obligaciones del programa y se quería salir e ir a Nueva York. Yo le recordé que su responsabilidad era cuidar a su niño en Filadelfia, y se quedó aquí y eso fue lo que hizo”.

Además de recibir la ayuda de dichas agencias gubernamentales, los participantes cuentan con el apoyo del Philadelphia Bar Association y de escuelas locales de leyes que ofrecen asistencia legal a los participantes en materia de reparación de crédito, corte de tráfico, restauración de licencias de conducir, custodia infantil, y asistencia para el desarrollo de negocios.

“Los ayudamos con trabajo, habitación, abogados, a renovar su licencia de conducir, con cursos para el examen de equivalencia escolar (GED), y otros servicios para reintegrarse”, dijo Restrepo.

Pero STAR no sólo representa una oportunidad para los ex convictos, sino también un ahorro para la sociedad. De acuerdo con un reporte de la Universidad de Temple, STAR ha ahorrado unos $894 mil a los contribuyentes de impuestos considerando que cuesta un promedio de $27.251 al año mantener a un preso en una cárcel federal.

Por Arturo Varela / Redacción AL DÍA

lunes, 14 de febrero de 2011

Ex convicto previene a Jóvenes en Ecatepec

El promedio de vida de un pandillero es de 22 años; el municipio mexiquense pretende atacar de raíz el problema de la delincuencia

Eruviel Ávila Villegas, presidente municipal de Ecatepec, informó durante el Primer Diálogo Binacional de Prevención del Delito y el Uso de Drogas en los Jóvenes, que el combate a la delincuencia no debe hacerse sólo con armas, sino que se debe atacar de raíz, por medio de la prevención entre niños y jóvenes, pensando en su futuro y alejándolos de conductas nocivas y que al final terminan por dañarlos a ellos y a la sociedad. En el Auditorio de los Nueve Pueblos, en el Palacio Municipal, acudieron estudiantes de preparatoria de la localidad, y el ex convicto Máximo Cerda, quien a los 10 años de edad ya había fundado su primera banda, "Los Gatos Salvajes", en Chicago, y a los 16, al vengar la muerte de un amigo, cayó en la cárcel y ahí permaneció durante 18 años, hasta que su vida encontró en el estudio y la reflexión un nuevo sentido, y bajo libertad condicional ahora se dedica a orientar a los jóvenes acerca del peligro de ser parte de pandillas, no sólo en Estados Unidos, sino también en México.

"Debemos hacer conciencia social de lo que le sucede a la juventud, que en búsqueda de una identidad de pronto se enrola en pandillas, por eso es importante escuchar a los jóvenes, porque hay mucha gente que no lo hace, que no los entienden, ni su forma de vestir o su música, y lo que por medio de ellas están tratando de expresar", expresó Max, quien actualmente estudia una maestría en Sociología. El detective Federico Sicard, supervisor de la Unidad de Fugitivos y Programas para la Persecución en el Extranjero de la Policía de Los Ángeles, California, dio características de lo que es ser parte de una pandilla, donde el promedio de vida de un pandillero es de 22 años.
"Las pandillas son un problema social y económico en todos los países, porque pelean su territorio para vender drogas, cometen delitos e inclusive homicidios, cobran protección a los comerciantes y el destino de la mayoría de ellos es el hospital, el cementerio o la cárcel", afirmó.

Por su parte, el alcalde Eruviel Ávila, destacó la importancia de reforzar las actividades preventivas en las escuelas y conocer experiencias como las expuestas, para que los estudiantes estén alerta y se alejen de situaciones de este tipo. Agradeció el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica para hacer posible la presencia de los expositores.
En el municipio hay siete centros de Atención contra las Adicciones, que colocan al municipio con el mayor número de este tipo de lugares en todo el país, donde fundamentalmente se previene a los jóvenes en el uso de drogas y otros estupefacientes, informó el presidente municipal. Cabe señalar que en Ecatepec, de acuerdo a los Centros de Integración Juvenil (CIJ), los pacientes de primer ingreso han consumido alguna vez en la vida este tipo de droga: alcohol, 94.5%, tabaco, 92.6; cannabis, 73.1%; cocaína, 37.6% y crack, 53.9%.

En el evento se contó con la presencia de Martín Mosqueda Ventura, subdirector de Información y Evaluación del Instituto Mexiquense contra las Adicciones, y de Miriam Hamdan, coordinadora en jefe de Conferencistas de la Embajada de Estados Unidos en México, promotores de estas pláticas.

jueves, 10 de febrero de 2011

Ex convictos “condenados al desempleo”

TOLUCA, Méx.— José salió hace dos años del penal de Almoloyita y desde entonces no ha logrado encontrar trabajo, a pesar de tener estudios superiores. Sus 15 años en prisión, la separación de su familia, el trabajo penitenciario, estudio y deporte en la cárcel, no sirvieron una vez que pisó la calle, porque para la sociedad aún es un “delincuente”.

José forma parte del ejército de ex convictos que son ex carcelados cada año de los 22 centros preventivos de la entidad, y no obstante haber cumplido con su condena, no encuentra trabajo.
El director del sistema penitenciario de la entidad, Erick Sevilla, afirma que la “mayoría de los reos excarcelados, no encuentran trabajo. De hecho se estima que más de 70% de los internos que salen de las prisiones estatales enfrentan serios problemas para encontrar un trabajo, porque son discriminados.

Erick Sevilla, director de los centros penitenciarios, destacó que la problemática de desempleo entre los ex convictos es “dramática” porque la sociedad mexiquense les sigue cobrando “la factura” por el delito que cometieron, a pesar de haber permanecido años en prisión. Por ello, consideró urgente reformar las leyes para que “en la carta de antecedentes no penales” que se les solicitan en las empresas cuando acuden a buscar trabajo, se borren las referencias sobre las cadenas que compurgaron.

“Yo creo que es injusto y discriminatorio que estos datos se sigan incluyendo en las cartas de antecedentes no penales, en los casos de aquellos que ya saldaron una deuda con la justicia”, indicó.

El funcionario hizo un llamado a los legisladores mexiquenses para que revisen esta situación, que desde su punto de vista no sólo es claramente discriminatoria sino que podría estar rayando en la violación de los derechos humanos.

José, de 50 años y quien purgó una sentencia de 12 años por el delito de fraude, tiene un título como licenciado en administración de empresas y su récord de comportamiento en el centro penitenciario fue excelente. Cuenta con una experiencia de 20 años en el ámbito laboral y a pesar de ello, tras ser excarcelado, su mejor opción ha sido vender “donas gigantes” que aprendió a cocinar durante su estancia en Almoloyita.

MA. TERESA MONTAÑO
EL UNIVERSAL
JUEVES 06 DE MAYO DE 2010