TOLUCA, Méx.— José salió hace dos años del penal de Almoloyita y desde entonces no ha logrado encontrar trabajo, a pesar de tener estudios superiores. Sus 15 años en prisión, la separación de su familia, el trabajo penitenciario, estudio y deporte en la cárcel, no sirvieron una vez que pisó la calle, porque para la sociedad aún es un “delincuente”.
José forma parte del ejército de ex convictos que son ex carcelados cada año de los 22 centros preventivos de la entidad, y no obstante haber cumplido con su condena, no encuentra trabajo.
El director del sistema penitenciario de la entidad, Erick Sevilla, afirma que la “mayoría de los reos excarcelados, no encuentran trabajo. De hecho se estima que más de 70% de los internos que salen de las prisiones estatales enfrentan serios problemas para encontrar un trabajo, porque son discriminados.
Erick Sevilla, director de los centros penitenciarios, destacó que la problemática de desempleo entre los ex convictos es “dramática” porque la sociedad mexiquense les sigue cobrando “la factura” por el delito que cometieron, a pesar de haber permanecido años en prisión. Por ello, consideró urgente reformar las leyes para que “en la carta de antecedentes no penales” que se les solicitan en las empresas cuando acuden a buscar trabajo, se borren las referencias sobre las cadenas que compurgaron.
“Yo creo que es injusto y discriminatorio que estos datos se sigan incluyendo en las cartas de antecedentes no penales, en los casos de aquellos que ya saldaron una deuda con la justicia”, indicó.
El funcionario hizo un llamado a los legisladores mexiquenses para que revisen esta situación, que desde su punto de vista no sólo es claramente discriminatoria sino que podría estar rayando en la violación de los derechos humanos.
José, de 50 años y quien purgó una sentencia de 12 años por el delito de fraude, tiene un título como licenciado en administración de empresas y su récord de comportamiento en el centro penitenciario fue excelente. Cuenta con una experiencia de 20 años en el ámbito laboral y a pesar de ello, tras ser excarcelado, su mejor opción ha sido vender “donas gigantes” que aprendió a cocinar durante su estancia en Almoloyita.
EL UNIVERSAL
JUEVES 06 DE MAYO DE 2010
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